miércoles, 7 de octubre de 2009

ROMAN POLANSKI NO TIENE LA SUERTE DE FERNANDO LUGO


A diferencia de Fernando Lugo, quien en Paraguay disfruta de impunidad por sus delitos sexuales e incluso es apoyado por la secretaria de la mujer Gloria Rubín, Polanski tiene menos suerte en el Primer Mundo, donde suele respetarse la Ley.

Los abogados del director cinematográfico Roman Polanski no consiguieron que la justicia suiza decretara la libertad bajo fianza que solicitaban, tal y como ha confirmado Folco Galli, portavoz de la Oficina Federal de Justicia. Polanski fue detenido a finales del pasado mes en virtud de la orden de busca y captura internacional que pende sobre él desde que fuera acusado de violación a una menor en1977. No sería ni la primera ni la última vez que abusara de una menor: también lo hizo con Natassja Kinski cuando ella tenía 15.

El arresto se produjo en el aeropuerto de Zurich cuando se dirigía a participar en el homenaje a toda su carrera que se le brindaba en el festival de cine de la ciudad. Sobre la defensa que realizan del pederasta algunos artistas, y en particular el ministerio de cultura francés, el periodista de Clarín Marcelo A. Moreno se pregunta:

"¿Pretenderán todos estos cerebros de la cultura y el ministro francés que haya una legislación especial para amparar a los degenerados cuando son artistas?

¿O pensarán en el país de la Revolución Francesa que todos somos iguales salvo algunos que superan un tantito la media?"


La víctima de la agresión, actualmente es una mujer casada de 45 años y madre de tres hijos, está dispuesta a retirar los cargos que en su día presentaron sus padres contra el cineasta. En el caso de Fernando Lugo, una mujer que le acusa de haberla violado ni siquiera logra que la justicia se expida al respecto.

FERNANDO LUGO Y EL DELITO DE ESTUPRO

¿Necesitás algo más monseñor...?, le preguntó la joven Viviana Rosalith Carrillo, de 16 años, al obispo de San Pedro, Fernando Armindo Lugo Méndez, tras entregarle la ropa de cama en la habitación donde él iba a pernoctar esa noche, como huésped ilustre. El obispo la miró y la tomó de las manos, al responderle con voz suave y seductora: "Si, necesito...¡te necesito a vos!".

Era una calurosa noche de verano del 2000. El prelado había llegado en una gira pastoral por el interior del departamento de San Pedro hasta la localidad campesina de Choré, en donde una solícita feligresa, Edith Lombardo de Vega, lo invitó a alojarse en su casa.

La señora Edith le presentó a su sobrina y ahijada, Viviana, una adolescente que se estaba preparando para recibir la confirmación de su fe católica, en una ceremonia que el mismo obispo iba a presidir en pocos meses.

No sabe qué más pasó esa noche en la soledad de su habitación. Lo que sí se sabe según les contó la chica a los abogados Walter Acosta y Claudio Kostinchok, es que allí empezó una relación prohibida entre el maduro obispo y la joven adolescente en vías de ser confirmada, que luego desembocó en un embarazo, del cual nació Armindo, el 4 de mayo del 2007, quien ahora tiene casi dos años.

"Debido a mi corta edad e inexperiencia, fui seducida por su forma de hablar, por sus palabras bonitas, por sus expresiones bellas, y por las promesas de que iba a renunciar a su cargo por mí, y que pretendía compartir una vida conmigo y que tengamos muchos hijos y formemos un hogar, habiendo sido él mi primer y único hombre", revela la mujer de 26 años.

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